06 marzo, 2017

Marly Figueredo y Rodolfo Friedmann: Expertos en storytelling



Las idas y venidas de la supuesta renuncia del Gobernador del Guairá y su repentina interrupción de la recién iniciada luna de miel, han ocupado desde el viernes pasado las primeras planas de todos los medios. Los sigue la TV, las radios se disputan sus declaraciones, los diarios las mejores gráficas y los digitales brindan el minuto a minuto de un relato que cautiva al país y que comenzó con el compromiso matrimonial entre una ex modelo y un político que proviene de una familia de empresarios, derivó en fastuosa boda mezclando ambos mundos y nos tiene pendientes del desenlace.  Imposible no dejarse atrapar por la narrativa que sigue una estructura internalizada por la mayoría: la del cuento infantil. Es como La Cenicienta, La Bella y la Bestia, La princesa y el sapo. Combinan además tantos personajes secundarios, desarrollando sus propias tramas confluyentes con el eje ,que se asegurarán varias temporadas de suspenso.  

O Marly y Rodolfo tienen un extraordinario, agudo e inteligente equipo de comunicación o son    grandes intuitivos. Lo suyo pudo haber culminado con las fotos de la luna de miel, pero no, en un guión que parece de una serie de Netflix, antes de volverse aburridos, alguien que no se sabe quien es presentó la renuncia del gobernador, con una firma presuntamente falsa y el escándalo político que se desató los obliga a regresar anticipadamente. Si realmente esto fue, como afirma Friedmann, urdido por el oficialismo colorado, la célebre pareja debería identificar al ideólogo que les agregó episodios y darle cuando menos un reconocimiento. La conspiración, fue para Marly un mejor escenario que el adornado por los tules del casamiento. Ella emergió defendiendo a su esposo con una mezcla de encanto, bizarrería y arrojo que la posicionarán por varios comicios. ¿Para quién serán desconocidos? ¿Cuántas mujeres se identificarán con ella? ¿Y los hombres que envidiarán secretamente a su marido? Nadie quiere perderse la butaca para asistir a una obra en donde además, los extras son la crema y nata: senadores, diputados, empresarios, faranduleros. 

Emulando a Grace y Rainiero, a Wallys Simpson y Eduardo VIII, a Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, a los quince políticos argentinos que reseñó Diario Clarín y quien sabe a cuantos más, Marly Figueredo y Rodolfo Friedmann han puesto su historia en la vida de miles de paraguayos. Son el tema en la mesa, en la peluquería, en la despensa, en el Congreso, en la Presidencia, en los ministerios y sobre todo en los medios de comunicación que ya no los abandonarán porque convocan audiencia. 

Marly no parará hasta ser Primera Dama de la República...al final Rodolfo hizo una buenísima inversión.

6 de marzo de 2017

Mercedes Olivera


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